LULAC y los candidatos chupamedias
La Esquina
LULAC y los candidatos chupamedias
Por Alberto Avendaño
Se dice que a los periodistas nos cuesta apreciar a los colegas. Y más divertirnos con el trabajo de los otros periodistas. No es mi caso. Es cierto que procuro no utilizar esta columna para celebrar el trabajo periodístico de otros. Aunque lo he hecho con Jorge Ramos, con Teresa Rodríguez, y con algún reportero de El Tiempo Latino. Hoy lo quiero hacer con Dana Milbank (aunque alguno piense que lo hago porque es columnista del Washington Post, la compañía a la que pertenece El Tiempo Latino). Que lo piensen. La realidad es que el señor Milbank escribió el 9 de julio en el Post y protagonizó un vídeo en el post.com que me hizo llorar de la risa y reir de la tristeza. La parodia en cuestión se tituló Latin Lovers y hacía referencia a la presencia y discursos paralelos, en la convención de LULAC en Washington DC, de los dos candidatos virtuales a la presidencia de la nación: el demócrata Obama y el republicano McCain. Para Milbank fue un ejercicio de chupamedias. Para mi: un convencional ejercicio de sudor político. Pero, como latino —una raíz que no tengo el gusto de compartir con Milbank—, lo sentí como una ofensa.
Palabras. Chupamedias, aduladores, lamecu..., pelotilleros, barberos, lambiscones, jalabo..., quedabien, feraneleros, sobones. Todas son palabras que califican el acto del vendedor poco confiable. Quienes se dediquen a la política deben temer a estas palabras. Pero sobre todo, deben evitar que se les identifique con ellas.
Triste. Ya resultó suficientemente lamentable que Obama y McCain pasaran por la conferencia de LULAC, como antes habían hecho con la de NALEO, montados a un caballo electoral a trote, como para cubrir la cuota. O sea, para decirnos que somos fantásticos y que nos morimos bien en las guerras, y que no terminamos la secundaria y que, primero muro en la frontera y luego ya veremos, y que lo del español está muy bien si no pasa de “¡sí se puede!”... Para decirnos, en fin, nada nuevo. Lo cual es muy grave en año electoral. Pero lo que resulta triste de solemnidad es que organizaciones como LULAC les ofrezcan a políticos y potenciales comandantes en jefe “free lunch”, espacio comercial gratis. ¿Dónde está el liderazgo latino para hacer las preguntas, para proponer los temas, para requerir que se vaya más allá de los lugares comunes, para que se nos hable como una comunidad de aquí y no como un grupo inmigrante que no sabe hablar inglés y que tiene mucho que aprender? Señores de LULAC y señores candidatos: la comunidad latina es de Estados Unidos (los votantes no están de paso) y necesitamos que el establecimiento político nacional aprenda a respetarnos y a traernos agendas en las que podamos creer. Si LULAC no lo hace habrá que organizarse en otro sitio.
—Alberto Avendaño
alberto@eltiempolatino.com

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