La muerte, la deportación y la tristeza
La esquina
La muerte, la deportación y la tristeza
Por Alberto Avendaño
Jorge Villatoro llegó a Estados Unidos con la diáspora salvadoreña de los años 80. Son los años de la guerra civil. Los años que llevaron a muchos a cometer ese acto de osadía que es migrar. Ese reto al destino. Villatoro se estableció entre nosotros y llevó adelante a su familia: su hijo y su hija, hoy adultos, junto a su esposa Guadalupe, a quien le unía una relación de más de 30 años. Primero vino él, le dijo su hermano Arnulfo a la reportera de El Tiempo Latino Milagros Meléndez Vela. Luego le seguirían seis hermanos y hermanas y los padres. El martes 27 de mayo, el destino asestó el golpe más cruel a Villatoro y a los suyos: se lo llevó la muerte a manos de unos delincuentes que entraron a robar en “Variedades Jenny”, la tienda familiar en la University Boulevard de Silver Spring. Los ladrones asesinaron la historia inmigrante de un salvadoreño del cantón El Mogotillo, en el departamento salvadoreño de La Unión. Su familia, su amada Liga de fútbol de Arlington, su comunidad nunca lo olvidará. Descanse en paz.
Deportación. El sistema ¿legal? migratorio no funciona y su falta de eficiencia lo hace injusto, inhumano, y hasta perverso. Y al final el costo es compartido entre los de acá y los de allá. El costo económico de hacer redadas, de establecer campos de concentración, de introducir en el sistema criminal a trabajadores, de resquebrajar unidades familiares. Y el costo social de crear tensión comunitaria, de exacerbar el estereotipo, de convocar el fantasma del rechazo.
Tristeza. Mike Anthony tiene cuatro años y el sistema migratorio, la ley, lo ha separado de su mamá Bessy. Ella está en Honduras porque era indocumentada. Él vive al cuidado de un adulto en Woodbridge, Virginia. Bessy había dejado una carta ante notario para que, en caso de ser detenida, se entregara la custodia del niño a una persona de confianza. Evitó así que su hijo cayera en manos de la asistencia pública, impersonal y burocrática. Pero Bessy no pudo evitar que su hijo presenciara a oficiales de inmigración arrestarla, esposarla y llevársela mientras el pequeño se abrazaba inútilmente a sus piernas, gritando, y con los ojos arrasados por el llanto. Milagros, la reportera de El Tiempo Latino, escuchó la voz de Bessy por teléfono desde Honduras y observó la mirada del pequeño Mike en Virginia. Reportar es a veces un ejercicio de angustias. El trabajo consiste en enumerar a los 280 mil deportados en 2007, a los miles en centros de detención, a los cinco millones de niños cuyos padres son indocumentados, a los tres millones que nacieron en Estados Unidos. Y seguir haciéndolo para hacerlo mejor cada vez. Por el bien común, como periodistas, como latinos, como estadounidenses. Para que algún día dejemos de pagar un precio tan alto y tan cruel.
Alberto Avendaño
alberto@eltiempolatino.com

1 Comments:
ES MUY IMPORTANTE QUE EL CONGRESO HAGA UNA LEY DE INMIGRACION QUE LLEVE A LA LEGALIZACION DE LOS INDOCUMENTADOS QUE TENGAN COMO MINIMO CINCO ANHOS DE PERMANECER EN EL PAIS.PORQUE DEBEN DE RECO-NOCER QUE LA COMUNIDAD INMIGRANTE
SUFRE POR NO TENER DOCUMENTOS.
A CONSECUENCIA DE LOS DELINCUENTES
QUE ESTAN TOMANDO VENTAJA DE LA
SITUACION . ATEMORIZANDOLOS, RO-
BANDOLES Y PRESENTANDOSELES COMO
POLICIAS CON UN TELEFONO EN LA MANO. DICIENDO: POLICIA, POLICIA!
ES URGENTE TAMBIEN QUE CASTIGUEN A TODOS LOS DELINCUENTES EN GENERAL QUE OPERAN EN EL PAIS.
IT IS VERY IMPORTANT THAT THE CONGRESS MAKE A FAIR INMIGRATION LAW THAT WOULD LEAD TO THE LEGALLY UNDOCUMENTED HAVING AT LEAST FIVE YEARS TO REMAIN IN THE COUNTRY.
WHY SHOULD RECOGNIZE THAT THE INMIGRANT COMMUNITY SUFFER BECOUSE THEY HAVE NO DOCUMENTS HAS BEEN HIT. AS A RESULT OF THAT CRIMINALS
ARE TAKIG ADVANTAGE OF THE
SITUATION AND TO FRIGHTEN ROB PRETENDING AS POLICE WITH A CELLPNHONE IN HIS HAND. TELLING; POLICE,POLICE!
IT IS IMPORTANT THAT PENALIZE ALL
THOSE CRIMINAL AFRICANS OR AMERICANS OR LATINS OPERATING IN THE COUNTRY.
Post a Comment
Links to this post:
Create a Link
<< Home