Friday, March 30, 2007

La sensación de que juegan con nosotros

La Esquina
La sensación de que juegan con nosotros


Periódicamente los inmigrantes en este país somos sujeto y objeto del escrutinio, del acoso, de la celebración y de la desconfianza. Los latinos sentimos más esta presión porque somos más. Y la cantidad cuenta y se siente. Y no importa si somos ciudadanos —y nos creamos inmunes al agravio y superiores a los demás—, o si somos residentes o indocumentados. A todos nos llega nuestra parte del empujón. Por eso es tan importante la solidaridad. La sensibilidad de que todos estamos en el mismo barco. De que entre todos construimos una nación al tiempo que nos ayudamosa nosotros mismos y a nuestras familias.

Campañas migratorias. Los últimos años y sobre todo los últimos meses vieron el renacer del orgullo inmigrante. La realidad indocumentada dejó de ser un elemento marginal del discurso migratorio para pasar al frente del escenario político, económico y social del país. La incontenible berborrea antiinmigrante de los ignorantes de habla inglesa en canales de cobertura nacional e internacional se contrarrestó con marchas solidarias en 2006 y los últimos votos en las urnas. Luego surgieron desajustes en un interesante movimiento de derechos civiles y pareció diluirse la tensión como azúcar en el agua. Ahora parece que la tensión se enfoca de nuevo. El pasado jueves 22 de marzo, el Comité Judicial de la Cámara de Representantes acusó recibo de un proyecto de ley bipartidista que daría a los indocumentados, llegados al país, antes del 6 de junio de 2006, la oportunidad de trabajar legalmente y de solicitar la residencia después de 6 años.

¿Otro proyecto más? No entremos en valorar virtudes y defectos del actual proyecto de ley bipartidista patrocinado por los legisladores Luis Gutiérrez (D-Illinois) y Jeff Flake (R-Arizona). Lo hicimos en su día con el patrocinado por los senadores Edward Kennedy (D) y John McCain (R). Las preguntas son simples: ¿Para cuándo una reforma migratoria que responda de manera realista y no represora a lo que ocurre en las empresas, en las comunidades y en los hogares de este país? ¿Quiénes están obstaculizando el proceso? ¿Por qué uno tiene la sensación de que en el Capitolio se marea la perdiz, se camina en círculos, se evita llegar a la meta? Que alguien explique a qué o a quién se le tiene miedo. ¿No habíamos quedado en que el presidente George W. Bush está dispuesto a firmar en ley una reforma migratoria que ayude “con compasión” a sus amigos hispanos? Siempre se culpa a la derecha xenófoba y timorata republicana de los males del inmigrante y de la represión al indocumentado. La realidad es que la práctica demócrata no ayuda. Los demócratas no saben hacer causa común en el tema migratorio. Por eso los inmigrantes parecemos, a veces, peones de un juego cruel que lastima la vida de millones de personas.

—Alberto Avendaño
alberto@eltiempolatino.com

Friday, March 23, 2007

La muerte de un inmigrante en el Beltway

La Esquina
La muerte de un inmigrante en el Beltway

Parecía un trágico accidente, como muchos, en el cinturón metropolitano. Un enorme camión aplastó a un automóvil en la autopista exterior del Beltway al norte de la Ruta 1, en el área del condado de Prince George’s. Eran las 11 de la noche del lunes 19 de marzo. Una hora y una fecha que ya está brutalmente grabada en la mente y el corazón de toda una familia salvadoreña. José Marcos Villalta, un trabajador salvadoreño de 33 años, murió en la carretera ese día. Deja esposa y dos hijos. A Villalta, natural del departamento de San Miguel, se le quebró su sueño de inmigrante. Ahora, al comunidad se moviliza para ayudar con la nueva realidad que debe afrontar esta familia.

Consulado y consuelo. La Cónsul General de El Salvador en Washington DC, Ana Margarita Chávez, comentó el martes que la primera medida que debía tomar era acompañar a la familia en estos momentos tan duros. El consuelo, el calor humano y la solidaridad son un primer paso tan efectivo, como la necesaria ayuda económica y logística para tramitar el traslado del cuerpo y aliviar tensiones migratorias. Chávez entiende bien esto y lo práctica consistentemente en su labor diaria de apoyo a sus connacionales. Cuando una desgracia como ésta conmociona a una familia inmigrante, el estatus migratorio puede ser una pesadilla añadida. En este caso la familia estaba acogida al Estatuto de Protección Temporal (TPS), pero este privilegio migratorio impide salir fuera del país a muchos inmigrantes. Ahí es donde resulta crucial la intervención legal del consulado.

TPS sí, reforma mejor. Las tensiones, ansiedades, incertidumbres que hoy sufre la familia Villalta, a pesar de ser inmigrantes documentados, deben ser cosa del pasado cuando se apruebe una reforma migratoria integral, amplia, realista, compasiva y agradecida con los millones de inmigrantes honrados que trabajan en este país. ¿Qué país y qué leyes de este país hacen que la familia Villalta tenga que pasar por el Calvario de los trámites migratorios para poder dar sagrada sepultura en su país natal a un padre y un esposo? ¿Por qué las cosas no son fáciles? ¿Por qué se añade la sal de la legalidad a la herida que es la muerte de un inmigrante? La Cónsul Chávez asegura que en estos casos extremos normalmente se puede conseguir que la familia viaje sin que se presenten complicaciones migratorias. Pero lo que queremos escuchar es que existe un marco legal sencillo y humanitario para abrigar al inmigrante en su tragedia. Tal vez es demasiado idealista el planteamiento. Que a los acogidos al TPS los gradúen como los inmigrantes de pleno derecho que son. Por de pronto la comunidad hondureña, nicaragüense y salvadoreña se prepara ya para solicitar una nueva prórroga del TPS que afectaría a más de 350 mil personas. Suerte.

—Alberto Avendaño
alberto@eltiempolatino.com

Friday, March 16, 2007

La salud en el debate migratorio

La Esquina
La salud en el debate migratorio

Sigamos destruyendo mitos:
Primero fue el informe de la Administradora (Comptroller) del estado de Texas en el que se contabilizaba el aporte económico de la inmigración indocumentada al estado de la estrella solitaria —el balance es positivo en muchos millones de dólares a favor del estado. Luego se hizo público el informe del Instituto de Política Pública de California donde, después de analizar más de cuatro décadas de datos, se demuestra el impacto positivo de la inmigración a la fuerza laboral californiana —incluyendo que los nuevos inmigrantes ni desplazan, ni roban el puesto del trabajador nativo. Esta semana, un estudio publicado por la revista “Journal of the American Medical Association” señala que apenas un uno por ciento del gasto médico se dirige a los indocumentados en este país.

Mitos rotos. Investigadores de la universidad de California aseguran que informes como el publicado en el Journal destruyen el mito de que los indocumentados son una carga tributaria en el terreno de la salud. “Esto desafía la percepción pública, bastante común, de que de alguna forma los inmigrantes se han convertido en una carga para el presupuesto de Medicaid”, señaló Annette DuBard, que dirigió el grupo de investigadores. El Medicaid es el sistema de ayuda médica a las personas de bajos recursos económicos en EEUU. El estudio llega cuando se recrudece la polémica por el creciente costo de los servicios médicos y el excesivo número de personas sin seguro médico. Algunos quieren poner el tema migratorio como parte de esa triste ecuación social.

Crisis de salud, no migratoria. En el estudio del Journal se examinan los gastos de servicios médicos de emergencia de Medicaid incurridos en Carolina del Norte por inmigrantes, la mayoría sin documentos. Esos gastos de emergencia sólo representaron un 0,7 por ciento del presupuesto de Medicaid destinado al estado de Carolina del Norte. La Robert Wood Johnson Foundation estima que hay 9 millones de niños sin seguro médico en el país. Unos 400 mil viven en nuestra región metropolitana. A nivel federal se ha optado, como política sanitaria, proporcionar asistencia mínima a inmigrantes legales durante al menos 5 años de su llegada y, con la excepción de los cuidados de emergencia, los inmigrantes indocumentados reciben asistencia cero. A nivel local y estatal se hacen esfuerzos para aliviar esta situación tanto desde organizaciones no de lucro, como desde organismos públicos. La presencia de inmigrantes en el país aumenta, y no se detendrá. La necesidad de cuidados y monitoreos de salud es imperiosa por el bien de todos. El gobierno federal tendrá que optar por el lado social de la política y no por el lado politequero que se ceba en el inmigrante como chivo expiatorio.

—Alberto Avendaño
alberto@eltiempolatino.com

Friday, March 9, 2007

La revolución comunitaria de los cónsules

La Esquina
La revolución comunitaria de los cónsules


El enrarecido ambiente migratorio que vive el país se traduce en políticas de acoso y derribo del indocumentado y en atmósferas que generan suspicacias hacia todo lo que sugiera estatus de inmigrante. Se trata de una crisis de derechos civiles la que estamos viviendo. Y el Gobierno es uno de los responsables de esta crisis. Con una parte de su boca institucional envía mensajes de ‘compasión’ —palabra favorita de los conservadores republicanos— y de aprecio de la pujante realidad del inmigrante en Estados Unidos. Pero esa misma boca ordena redadas, deportaciones, detenciones más que cuestionables que terminan en la destrucción de familias y en el sufrimiento de seres humanos cuyo único delito ha sido tener la valentía de ofrecer su trabajo para regalarle un futuro a los de allá y a los de acá.

Reacción histórica. Ese ambiente de tragedia ha generado la reacción de algunos de los cónsules latinoamericanos en Washington. Ellos hoy demuestran que el compromiso comunitario es algo más que un eslogan. Se han unido. Han establecido una alianza con el centro AYUDA de DC (www.ayudainc.org). Están organizando clínicas legales y de apoyo a sus compatriotas. Buscan crear un frente común, con la ley en la mano, para detener o, al menos, contrarrestar el desatino de la presión antiinmigrante. Detrás de esta novedosa —e histórica— reacción consular se encuentra todo un personaje de la radio local: el locutor de El Zol, Pedro Biaggi. Él ha empujado a la acción —de palabra y obra— al poder consular. Mientras la Cónsul General de El Salvador, Ana Margarita Chávez Escobar ha tomado el liderazgo.

Cónsules en acción. La cónsul salvadoreña se confiesa ‘una activista’ cuando se trata de ayudar a sus connacionales. Y ese espíritu ha contagiado al cónsul mexicano Enrique Escorza, al costarricense Rolando Madrigal, al boliviano Oswaldo Cuevas Gaete y al recién llegado cónsul de Nicaragua, Oscar Zamora. Ellos se unen por los inmigrantes. Para ayudarlos y defenderlos. ¿Dónde están tres países con gran presencia en el área metropolitana como Perú, Honduras y Guatemala? La primera acción se concretizó el sábado 3 de marzo en una clínica de consejería legal en Manassas donde participaron abogados voluntarios de AYUDA y los equipos consulares. Fue un éxito. Se sirvió a 220 inmigrantes —otros 30 se inscribieron para ser atendidos más tarde. Todos pusieron sobre la mesa de los profesionales sus angustias e incertidumbres. Los casos más frecuentes: deportación (16%), permisos de trabajo (16%), TPS (16%) y peticiones de familiares (14%). El origen de quienes acudieron a Manassas es El Salvador (56%), Bolivia, Mexico, Honduras, Guatemala, Nicaragua, Costa Rica, Perú, Colombia, y Chile. La siguiente clínica será en Maryland. Gracias a quienes están creando un punto de luz al final del túnel.

—Alberto Avendaño
alberto@eltiempolatino.com

Friday, March 2, 2007

Inmigrantes, beneficios y necesidades

La Esquina
Inmigrantes, beneficios y necesidades


Ya sabemos que los inmigrantes —documentados o no— proporcionan enormes beneficios a las comunidades a las que llegan. Ese flujo humano revitaliza economías y aumenta el pulso vital y cultural de sociedades enteras. En el pasado ha ayudado a crear naciones, como en la que hoy vivimos. Hoy ayudan a impulsarlas. Recientemente hicimos referencia a un informe de la Administradora (Comptroller) del estado de Texas en el que contabilizaba el aporte económico de la inmigración indocumentada al estado de la estrella solitaria. La conclusión es positiva en muchos millones de dólares a favor del estado. Ahora aparece otro estudio en el que se demuestra que no existe una relación significativa entre la inmigración y la pérdida de empleos en California.

Nativos e inmigrantes.
Ese es el punto de fricción en muchas ocasiones. La acusación más común: los inmigrantes roban ‘nuestros’ thttp://www2.blogger.com/img/gl.bold.gifrabajos. Pero el Instituto de Política Pública de California (PPIC, por sus siglas en inglés) después de analizar más de cuatro décadas de datos muestra en un estudio el impacto positivo de la inmigración en la fuerza laboral californiana. El catedrático de economía de la universidad de California, Giovanni Peri, dijo esta semana durante la presentación del informe que “no hay asociación entre inmigración y pérdida de empleos entre empleados nativos”. El reporte cubre información desde 1960 a 2004 e incluye los censos de población y la llamada Encuesta de Comunidad Estadounidense para demostrar que el inmigrante no “desplaza” al trabajador residente de California y que hubo un impacto positivo en salarios.

Impacto positivo. El profesor Peri señaló que “los inmigrantes tuvieron un efecto positivo en los salarios de los trabajadores nativos”. Una de las conclusiones del estudio —que se puede leer en www.ppic.org— es que los inmigrantes son un complemento de los trabajadores nativos, ya que los inmigrantes, al carecer del buen manejo del idioma, desconocer las reglas y los elementos de interacción local ayuda a los trabajadores nativos a ocupar posiciones que necesitan más interacción y habilidades lingüísticas. El estudio demuestra que los inmigrantes, documentados o no, ayudan a los trabajadores nativos. Lo que falta es que los representantes políticos —no se lo vamos a pedir a la pandilla de racistas disfrazados de periodistas televisivos en demasiados canales en inglés— le expliquen la buena noticia a los ciudadanos. En lugar de echarle leña al fuego del debate migratorio centrándolo en represión, desunificación familiar y muros de la vergüenza. El líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, afirmó el martes que su partido intentará llevar el proyecto de la reforma migratoria ante el pleno de esa cámara antes del parón legislativo de agosto. Queda un largo y sinuoso camino.

—Alberto Avendaño
alberto@eltiempolatino.com