Distorsiones del debate migratorio
La Esquina
Distorsiones del debate migratorio
Se acaba de publicar un trabajo académico sobre las contradicciones y distorsiones en el tema de la reforma migratoria por culpa de su inapropiada conexión con el tema de la seguridad nacional. Los profesores Kevin R. Johnson, de la universidad de California, Davis, y Bernard Trujillo, de la Facultad de Derecho de la universidad de Wisconsin, titulan su artículo “Immigration Reform, National Security After September 11, And the Future of North American Integration” (Minnesota Law Review, Vol. 91, 2007). Se trata, según los autores, de un artículo crítico sobre la interferencia de lo represor y lo policial, como expresión de la seguridad, en el necesitado debate para una reforma migratoria amplia.
El 11 de septiembre. Es la fecha que marcó a un país e hizo que el gobierno de turno —aún hoy en el poder— abandonara el acercamiento sin tensiones al tema migratorio, para caer en brazos de una espiral llamada “guerra al terror”. El presidente George W. Bush conversó con el entonces presidente mexicano, Vicente Fox, sobre inmigración en un tono inusual, por lo relajado y ‘compasivo’, para un inquilino de la Casa Blanca. Pero después de los ataques todo cambió. Bush se puso gafas negras y comenzó a propinar palos de ciego a diestra y siniestra. La mejora de la seguridad nacional se relacionó de inmediato con la necesidad de leyes migratorias más estrictas y el aumento de recursos en seguridad fronteriza. Los profesores Johnson y Trujillo argumentan que las medidas han hecho poco por mejorar la seguridad nacional y mucho por alienar a las comunidades cuya ayuda es imprescindible para proteger al país.
Inmigración y terrorismo. La cooperación regional, como parte de una política efectiva después de los ataques de 2001, también es cuestionada en el artículo. Aunque hubo gestos de interacción entre México, Estados Unidos y Canadá poco después del 11 de septiembre, lo cierto es que poco y nada es lo mismo a efectos de seguridad en la América del Norte. Johnson y Trujillo demuestran lo obvio: la llamada ‘guerra al terrorismo’ ha distorsionado el actual debate nacional sobre la reforma migratoria. Las preocupaciones sobre la seguridad han vendado los ojos de este presidente y de su administración y los ha mantenido disparando al aire. Y golpeando, a veces, por desgracia, en la piñata migratoria con la crueldad de las redadas y la destrucción de familias. Con el acoso y derribo de trabajadores honrados que quebrantan la ley por necesidad y para provecho de las empresas estadounidenses. La ausencia de una discusión racional sobre los cambios a las leyes migratorias lastima a todos. El nuevo marco legal debe ser más pragmático para poder abordar las realidades políticas, sociales y económicas de la inmigración moderna. El Congreso tiene la palabra. Ojalá que a este presidente no le tiemble la mano.
—Alberto Avendaño
alberto@eltiempolatino.com









